Es probable que cada vez oigas más comentarios, noticias o reportajes sobre casas ecológicas o que cumlpen el estándar Passivhaus. ¿Su aparición es el reflejo del aumento de la conciencia medioambiental o el fruto de una revolución tecnológica?

Las casas pasivas o passivhaus son el resultado de un diseño integral orientado a la eficiencia energética del edificio, no por la vía de una mejora de la producción sino por la limitación de la demanda. ¿Qué mejor sistema de calefacción puede haber en una casa que no necesitar calefacción?. No han aparecido por ningún tipo de revolución técnica ni por la aplicación de criterios de diseño extraños sino por la aplicación de las técnicas y materiales exitentes de tal forma que se aprovechen al máximo sus propiedades. Se ve de forma muy clara con un ejemplo concreto: ¿de qué sirve un gran aislamiento en las paredes si, con la construcción habitual, se dejan puentes térmicos por toda la vivienda que no sólo provocan pérdidas energéticas sino que, además, provocan la aparición de humedades por condensación? Eso en una casa passivhaus es impensable por la concepción integral de la misma desde el momento del diseño.

Los 5 principios básicos del diseño Passivhaus

Aislamiento térmico

Es, probablemente, el aspecto fundamental de una casa de baja demanda energética. A diferencia de la construcción habitual, donde se suelen emplear espesores de entre 3 y 5 cm de aislamiento, en una vivienda pasiva estos pueden aumentar hasta los 20 ó 25 cm garantizando, además, la continuidad del mismo. Un muy buen aislamiento de la envolvente es beneficioso tanto en invierno como en verano: las paredes exteriores, la cubierta y la solera deben tener una baja transmitancia térmica.

Ventanas y puertas de altas prestaciones

Las carpinterías exteriores, ya sean puertas o ventanas, suelen ser el punto débil de la envolvente en lo que a transmitancia térmica se refiere. El aumento de sistemas con rotura de puente térmico interior o por su propia construcción (PVC o madera) ha mejorado el panorama general, al igual que el empleo de vidrios dobles. Las carpinterías utilizadas en una vivienda passivhaus tienen muy baja transmitancia térmica y las ventanas montan vidrios dobles o triples rellenos de gas en lugar de aire por su mejor comportamiento térmico. El vidrio debe ser de baja emisividad para reducir la fuga de calor de la vivienda en invierno y mantenerlo en el exterior durante el verano.

Ausencia de puentes térmicos

Como adelantábamos en el primer punto, para un buen funcionamiento del aislamiento térmico es básico garantizar la continuidad del mismo en toda la envolvente. En los sistemas de construcción tradicionales suelen existir puentes térmicos en zonas como cantos de forjados, pilares o encuentros varios. En una casa pasiva estos aspectos deben cuidarse al extremo para no perder todo lo ganado en los aspectos anteriores por dejadez.

Además, en estas zonas frías de las paredes interiores suelen aparecer humedades por condensación, especialmente en climas como el nuestro, con su elevada humedad relativa del aire.

Ventilación mecánica con recuperación de calor

Las personas y los electrodomésticos generan calor, éste es reaprovechado por el sistema de ventilación mediante un intercambiador de calor, que no es más que una especie de radiador doble que cruza el aire interior que se expulsa de la vivienda con el exterior que entra por el circuito para ventilar el interior. El paso continuo de aire cálido templa el circuito, haciendo que el aire frío del exterior aumente su temperatura y reduzca la necesidad de calefacción. El mismo principio se aplica en situaciones de elevado calor en el exterior. El aire interior, a menor temperatura, refresca el que entra desde el exterior, reduciendo la necesidad de refrigeración.

En un edificio Passivhaus, con un caudal de aire fresco de aproximadamente 1/3 del volumen de los espacios, podemos aportar unos 10 W/m de calor, y 7 W/m² de frío en el edificio, fijándose un límite en la demanda de calefacción y refrigeración de aproximadamente 15 kWh/(m²a).

Estanqueidad al aire

Aspecto clave para el correcto funcionamiento de los recuperadores de calor del apartado anterior. El sistema se aprovecha al máximo cuando todo elaire de ventilación de la vivienda pasa por el circuito. Cuando se produce ventilación natural el aire exterior entra sin precalentar o refrigerar, lo que aumenta la demanda energética por climatización.

La hermeticidad del edificio se mide con una prueba de presión, o ensayo Blower Door, que consiste en crear una diferencia de presión entre interior y exterior a través de un ventilador colocado en la puerta principal. Para cumplir el estándar, el resultado debe ser inferior a 0.6 renovaciones de aire por hora.

Más información: Plataforma Edificación Passivhaus

En el blog: Puertas de seguridad inn.DOOR